Lorea en su salsa de éxitos

Ingredientes:
• Brisa del Cantábrico
• Anchoas, bonito y más pescado de primera calidad
• Tradición y familia
• Pasión
• Una pizca de eCommerce para sazonar

Esta es una receta con los ingredientes que han dado el éxito a Yurrita Group, una conservera que lleva 150 años deleitando paladares de medio mundo.

No hay máquina en el mundo que pueda filetear la anchoa.
Juan Yurrita

Viaje a través del tiempo

Muy pocos productos de alimentación pueden presumir de mantener, con el paso de los años, su elaboración artesanal. Entrar en la conservera de Yurrita Group es como viajar a través del tiempo. Juan Yurrita cuenta orgulloso que, junto con su primo Jorge, ambos directores, son la quinta generación de un negocio que cumple 150 años de historia: “¡Y la hija de Jorge ya está trabajando con nosotros!”. La conservera más antigua del País Vasco está bañada por las aguas del mar Cantábrico en Mutriku, un pueblo pesquero de Guipúzcoa famoso también por sus acantilados y marinos.

“Mi tatarabuelo, José Miguel Mauleón, aprendió la técnica de los italianos que, a mediados del siglo XIX, llegaron a Mutriku buscando la mejor materia prima del cantábrico para elaborar conservas de pescado en salazón”, explica Juan mientras señala los garajes de la Casa Mauleón, donde empezó todo y sigue siendo, a día de hoy, vivienda de la familia. La boda de una hija de Mauleón con Agapito Yurrita supuso el cambio de nombre del negocio conservándolo hasta la fecha.

Un anuncio les abrió el mundo

Actualmente, Yurrita Group exporta el 60% de su producción, principalmente a Inglaterra y Japón. “Las figuras de mi padre y mi tío son fundamentales para entender la dimensión internacional que tenemos. En los años 50 la situación económica en España era muy difícil y ellos vieron en la exportación una solución. Un anuncio en una revista de una empresa de EE.UU. pidiendo anchoa les abrió un nuevo mercado. A día de hoy, esta empresa americana es nuestro cliente más antiguo y nosotros también somos su proveedor histórico”, explica Juan.

“Con la experiencia de todos estos años, hemos ido abriendo mercados y ahora nos toca Amazon . Para nosotros es un canal de venta con un potencial muy alto y gran dimensión internacional que nos permitirá desarrollar nuestra imagen vendiendo online a clientes de todo el mundo a través de sus páginas web europeas”. Yurrita Group forma parte del proyecto creado por Amazon e ICEX (entidad pública que promueve la internacionalización de las empresas españolas) para fomentar la venta de productos agroalimentarios en las diferentes webs de Amazon.

La elección crucial

Sus recuerdos de infancia son inseparables del mar y de la fábrica: “Siempre que podíamos salíamos a pescar o a ver cómo las olas golpeaban el muelle. Y, en verano, si andábamos por la fábrica, mi abuelo nos ponía en el almacén a colocar llaves o pegatinas en las latas”. Con la adolescencia, llegó la música en la vida de Juan. Su grupo de rock Delirium tremens consiguió, a finales de los 80, convertirse en un referente musical en euskera. Y con su éxito musical llegó un cambio de rumbo profesional que su padre le animó a realizar: “Me dijo: ‘o te subes al tren o te quedas fuera’. Entonces decidí dejar la música, tuve la suerte de poder formarme en marketing alimentario en EE.UU. y a la vuelta ya empecé a trabajar de comercial”.

Artesanía alimentaria

Lorea, que significa flor en euskera y también es nombre de mujer, es la línea de productos de Yurrita Group que ahora también se puede adquirir en Amazon. Todos los productos se elaboran de forma manual porque, como asegura Juan, “no hay máquina en el mundo que pueda filetear la anchoa”. Las estrellas de esta marca son la anchoa y el bonito que se trabajan durante todo el año en las dos fábricas del grupo. “El secreto de nuestros productos es la materia prima … y por supuesto ¡el trabajo artesanal!”, explica Juan.

La conservera es un negocio familiar en el sentido más amplio: “Aquí todos nos conocemos, somos una gran familia. En los más de 120 empleados, la mayoría mujeres, han coincidido dos y tres generaciones”. Delia Mancisidor y su hija son un ejemplo de ello. Después de más de cuatro décadas en la conservera, Delia es encargada de producción desde hace un par de años. Cuenta: “Solo he conocido manos de mujer en el fileteado. Hay que tener en cuenta que antiguamente los hombres eran los marineros y nosotras nos quedábamos en tierra”.